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LA RENGA: una aplanadora rockera alejada de la red que arrasó bailando en una pata por el Parque Independencia

En Mercedes sonaron los temas de su nuevo álbum y clásicos imbatibles de su repertorio.

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Con un show que acompañó una calurosa noche de enero, La Renga sacudió literalmente a la tranquila ciudad mercedina. La banda integrada por Gustavo “Chizzo” Nápoli en guitarras y voz, Gabriel “Tete” Iglesias en bajo y su hermano, Jorge “Tanque” Iglesias en batería presentó temas de su nuevo trabajo post pandémico “Alejado de la Red”. editado en febrero del año pasado.

El parque municipal independencia albergó miles de personas que, a pesar de la calurosa noche, invitaba al primer banquete del año de una banda que está cumpliendo 35 años de existencia
Luego de las presentaciones previas de Las Polillas de Poliester y Los Gardelitos, apenas pasadas las 22:15 el trío de power rock atacó de manera catártica un set de 30 canciones que comenzó con Buena Pipa y paseó por temas emblemáticos e históricos con una soltura arrolladora.

«Que lindo tocar acá en medio del campo, me encanta”, lanzó Chizzo desde el escenario, como exorcizando toda la angustia que provocó que se suspendiera la fecha en Avellaneda. La noche aspiraba a guardar algún misterio y largó con “Despedazado por mil partes”, y meter enseguida “Caso Perdido” y “Tripa y Corazón” y ya para cuando suena “Al que he sangrado” (del álbum “La esquina del Infinito”) miles de gargantas acompañarán toda la noche la voz ronca de Nápoli y una alfombra ondulante de banderas agitadas por Los Mismos de Siempre, tal se conoce a sus fieles respondiendo como empujada por un resorte gigante.

Los 35 años de La Renga agitan desde el escenario con un sonido gordo y restallante. El trío no hace concesiones ni da tregua, y con actitud casi punk mandan una canción tras otra. La letra de “Elefantes pogueando” se erige en manifiesto: “Qué buen momento para sacudirte esta noche, elefantes pogueando adentro del coche, ya de sus trompas se sacaron el broche, mientras la banda suena bien a tope”.

La Renga es un caso único dentro del podio del rock argentino y que han logrado convertirse en una especie de “fuerza heroica del rock”, denotando una capacidad de organización y trabajo en equipo muy pocas veces visto, manteniendo en alto la llama de un rock and roll duro hecho de riffs, arreglos vibrantes y una poética barrial en sus letras que describe a la perfección los códigos de una música hecha con tracción a sangre.

Dos años que aprovechó La Renga para encerrarse en su sala de ensayo-estudio de Mataderos, trabajando el décimo álbum de su carrera que, de alguna manera, los devuelve a un sonido histórico más crudo y filoso. La presentación de Alejado de la red comenzó el pasado mes de febrero en Córdoba, y ya pasó por Salta, San Luis, Neuquén, Baradero, Rosario, Maldonado (Uruguay) y La Plata.

El Tanque desde los tambores mantiene firme el pulso del grupo, sin abandonar nunca su tempo. Tete que sigue corriendo por el escenario como en los comienzos, se acopla de manera armónica y trabaja montándose sobre el bombo de la batería y el vínculo sanguíneo con su hermano baterista es la explicación contundente de la pared que ambos conforman, para que Chizzo pueda meter esos intrincados dibujos con su viola Gibson Firebird.

“Corazón Fugitivo”, “Cuando Vendrán”, “En el Baldío”, “Detonador de Sueños”, “El rey de la triste felicidad”, “Panic Show”, “El rebelde”, “El final es en donde partí”… nuevos y clásicos insuperables se van entretejiendo en este encuentro mercedino con rapidez inusitada. En este punto hay que subrayar un tema que no es menor dentro del rock: y es este sonido especial y diferencial que sólo puede producir una formación de trío. Eli Suarez de Gardelitos en “Triste canción de amor” y Gaspar Benegas en “Oportunidad Oportuna” fueron los artistas invitados al banquete y compartir el show.
La Argentina tiene una gran historia en tríos de rock, con grupos de alta gama como Manal, Vox Dei (cuarteto convertido luego en trío), Color Humano, Pappo’s Blues, Polifemo y Divididos a la cabeza. Y La Renga siempre ha transitado con orgullo esa pasarela. Pero en Mercedes quisieron y necesitaron volver a demostrarlo. Y vaya que lo hicieron.

Llegó el momento de los bises: “Motoralmaisangre”, “Oscuro Diamante”, “La razón que te demora” y “Hablando de la Libertad” fueron las canciones finales que le dieron el broche de oro a un banquete inolvidable.

El recital en Mercedes, de dos horas y media de duración, va a quedar en la historia, no solamente porque volvió a unir a los mismos de siempre en una ceremonia muy especial (y en un municipio que jamás los había tenido antes), sino también porque puso en evidencia, que la “maquinaria renga” tiene su motor bien afinado. La Renga brindó un show en Mercedes con categoría y ese sonido áspero y golpeante que es su marca de agua, con ese rock de raíz mezclado con nafta premium de alto octanaje invitando a ver lo que se siente

La Renga sigue pisando como quiere teniendo su propia razón de ser.

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