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MARTÍN CESTARI: “Una de nuestras hijas se llama Mercedes en honor a la ciudad y a la Virgen”

Vive en Guaymallén, Mendoza desde hace 8 años. Es kinesiólogo y trabaja en un hospital público pediátrico. Su esposa (mercedina) es psicóloga y tienen tres hijos. Hoy nos cuenta sobre su querida Mercedes, Mendoza como destino de trabajo y el rol del kinesiólogo en estos tiempos de pandemia.

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MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

Destino Mendoza
En esta sección entrevistamos a mercedinos que han dejado la ciudad ya hace tiempo y que se han ido a vivir a algún otro país o bien al interior del nuestro, porque no todos se van afuera, muchos se van a poner el hombro, a trabajar en algunas provincias del interior, como es el caso de Martín que vive y trabaja en la provincia de Mendoza atravesada periódicamente por el viento Zonda, característico de la provincia, “que cuando corre y baja a la ciudad hace que esté un poco más fresco”- nos dice. Acá es un clima seco muy distinto al clima que hay en Mercedes. Lo que dice la gente, acá en Mendoza, es que con el tiempo el clima se fue poniendo un poco más húmedo, no es como era antes totalmente seco en la ciudad, nosotros lo notamos en el pelo, en la piel, en la mucosa, igual depende de la época del año. En la primavera es mucho más seco, te das cuenta sobre todo por las alergias y por la poca transpiración, comparada con la que tenemos en Buenos Aires.

Pero, bueno, antes de llegar aquí te cuento que: “Hice la primaria en la escuela San Antonio y en la secundaria me pasé al Instituto Madre Camila Rolón. Te tuve a vos de profesor 1 o 2 años (risas) y de ahí me fui a estudiar a Buenos Aires en el 2003.

Realicé la carrera de Kinesiología en la Universidad de Buenos Aires. Entre el 2010 y el 2013 cumplí con la residencia en la ciudad de Moreno. En el medio de esto empezamos a salir con Florencia Pucheta (mercedina), nos pusimos de novios y nos casamos en el 2011.
En el 2013 cuando yo termino la residencia decidimos partir para Mendoza.

En el medio tuve un par de propuestas laborales, se dieron un par de detalles que fueron importantes y bueno, nos la jugamos y luego de un asado de despedida, nos vinimos a Mendoza a una nueva aventura”.

¿Ya estaba pautado de antemano el trabajo ahí en Mendoza?
“Mientras yo estaba haciendo la residencia- aclara, un amigo mío que trabajaba en el Hospital Garrahan vino a dar un curso acá y le habían ofrecido trabajo a él y como sabía de mi interés por venirme acá a la provincia.

En realidad, yo había ido un par de veces a Mendoza y además había conocido en la residencia donde vivía en capital, varias personas del interior, muchos mendocinos y había logrado buenas amistades, entonces me había quedado picando la idea de venirme para acá, el tema era convencer también a Flor. Lo charlamos y apenas terminé la residencia, mi amigo le comentó a la jefa del hospital de acá que tenía un amigo que quería venirse a Mendoza, que le gustaba la pediatría y que estaba haciendo la residencia. A la jefa le interesó la idea y me puse en contacto con ella y al terminar la residencia nos vinimos 15 días, nos quedamos en la casa de unos amigos, tuvimos la entrevista laboral y nos dijo que viniéramos cuando quisiéramos a trabajar en el hospital público pediátrico de Mendoza.

Volvimos a Buenos Aires, estuvimos dos meses más, terminé los trabajos que tenía, las guardias que estaba haciendo en ese momento y empacamos todo y nos vinimos para acá así de rápido, de esto hace ya 8 años”.

Agentes de salud
Martín y Florencia no han parado de trabajar durante todo el año de pandemia porque ambos son profesionales de la salud: “Así es, los dos ya que Florencia es psicóloga y trabaja en una clínica psiquiátrica por lo cual no pueden parar de atender, sobre todos a los pacientes internados.

Yo, en mi caso, trabajo en un hospital público pediátrico. Tenemos un protocolo de 15 × 15, es decir, 15 días trabajamos de forma consecutiva y 15 días nos quedamos en casa. Se armaron dos equipos porque en el caso de que algún miembro del equipo se enferme el otro equipo saldría a respaldarlo. Y se supone que si uno del equipo se contagia, todo el equipo al estar cerca se contagia también. La idea es cuidar al personal de salud que es lo más importante, bajar la curva de los infectados para nosotros es importante, pero más importante es bajar la curva de los profesionales de la salud infectados, porque sin profesionales no podemos hacer nada. Yo me dedico especialmente a ver pacientes con problemas respiratorios. Nosotros de los 15 días que trabajamos tenemos turnos por lo general de 24 horas semanales, la mayoría de las cuales hacemos cuatro horas y pico por día.

La idea es cubrir los turnos más largos para no ir todos los días, y hoy en día estamos cubriendo nuestra carga horaria en un 50%, pero tampoco es necesario que vayamos todos los días. En la medida que se incremente la cantidad de pacientes, deberemos ir más días para cubrir las horas”- señala.

El rol del kinesiólogo
En las unidades de cuidados intensivos, en el marco de esta pandemia, viene cumpliendo un rol importante el kinesiólogo: “Así es- cuanta Martín, aunque somos famosos por ser masajistas, están los que se dedican a rehabilitación traumatológica, y también estamos nosotros que nos dedicamos a la Terapia Respiratoria -aclara.

Tenemos distintas áreas: sala de internación pediátrica, terapia intensiva, terapias cardiovasculares y neonatologías. Todo lo que es terapia intensiva nosotros evaluamos al paciente, sobre todo los pacientes graves, que ingresan en poco tiempo en algún tipo de ventilación mecánica invasiva o no y a partir de ahí nosotros evaluamos, junto con los médicos terapistas, y después observamos el seguimiento de ese paciente, evaluando diariamente si estamos en condiciones de ir aumentando la ayuda que le damos con el respirador o al contrario tratando de destetarlo, lo que se llama el proceso de “Weaning” (destete) y obviamente que vuelva a respirar por sus propios medios.

En todo esto interactuamos nosotros, los kinesiólogos, además de mantener permeable el tubo endotraqueal, que es el tubo que entra por la boca y va hacia la tráquea. Generalmente el hecho de tener un elemento invasivo en la vía aérea hace que genere más secreciones mucosas diarias y nosotros nos encargamos mediante técnicas de mantener esa vía aérea permeable, es decir sacar ese moco.

Obviamente, no todos los kinesiólogos están especializados para esta actividad, sin embargo, a raíz de esta situación de la pandemia, se han capacitado, han hecho cursos o se han preparado por lo menos para hacer los procedimientos más sencillos, cosa que los que estamos más especializados nos dedicamos a los procedimientos más complicados”.

Mercedes y la familia
“Con Flor tenemos tres niños – nos cuenta, Julieta que nació en Capital, es la única porteña, nació en el 2012; Mercedes (en honor a la ciudad y a la Virgen) que nació en el 2015 y Santiago en el 2017. Mercedes siempre está muy presente y en general una vez al año vamos a Mercedes.

Julieta, la más grande, cumple el 31 de diciembre, entonces vamos para las fiestas y pasamos el cumpleaños de ella en Mercedes. Generalmente hacemos una escala en las vacaciones, que hasta ahora siempre han sido dentro del país, a veces vamos a la costa o a Córdoba y pasamos por ahí visitando obviamente a la familia.

Los dos tenemos abuelos todavía y padres, que les mando un saludo a todos ellos. Vamos a visitarlos y estamos unos días con ellos así disfrutan a sus nietos, y también aprovechamos para saludar a los tíos, los primos, amigos, son días donde uno generalmente no para, lo que menos hacemos es descansar porque nos pasamos visitando todos los días a alguien, pero obviamente nos gusta y lo hacemos con placer y los chicos “chochos de la vida” también.

En el final quiero darles las gracias a ustedes por esta comunicación, es muy lindo volver a la ciudad, recordar algunas cosas bellas. Aprovecho para dejarles un gran saludo a todos, en especial a mi familia, a mis amigos y cuando quieran o lo que necesiten estamos disponibles para todos ustedes” – concluye.

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