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PATRICIA MARTINET TASSARA: “Mis mejores recuerdos son de los años en Mercedes”

Hace 25 años que vive en España. Es directora de marketing en una empresa de software. Tiene dos hijos y dos nietos. Según ella: “Acá soy una argentina y para los argentinos soy una gallega”.

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MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

Los años en Mercedes
“Hasta los 22 años viví en Mercedes, hasta que terminé el profesorado- empieza a contarnos Patricia. Me casé y me fui de Mercedes a Castelar. Pero los mejores recuerdos son los de la infancia, con todos mis primos y mis tíos, y sobre todo los domingos en la casa de los abuelos, los «nonos» Tassara, son el recuerdo más bonito, y la familia es lo que más he echado de menos en todos estos años.

De chica vivía en la calle 24 entre 43 y 45, ahí viví durante la primaria, y después como mi papá falleció, hecho que me marcó bastante, cuando tenía 14 años con mis abuelos nos fuimos a vivir un tiempo a la quinta, luego en la calle 10 entre 11 y 13.
La primaria la hice en el Colegio San Antonio, cuando íbamos solo chicas. En mi curso fuimos siempre chicas, no había varones. Era como el Colegio Misericordia, todas niñas. Era muy divertido. Ahí coincidí con un montón de gente conocida de Mercedes. Silvia Duffy, que se fue y luego volvió, Nancy Lescano, Viviana Guerra, un montón de chicas que me acuerdo los nombres y no los apellidos.

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Después de la primaria me fui a la Escuela Normal y allá tuve otras compañeras, aunque totalmente diferente porque ahí ya era mixto.

Soy de la promoción 80 y recuerdo a compañeras como Mónica Prenitune, Andrea Zunino, Sandra López. Patricia Falabella, Marcela Otermín, Sergio Mehaudy, Marito Segura, Cesar San Martin y otros a los que también recuerdo con mucho cariño.

Lamentablemente no he podido reencontrarme con ellos en las fiestas de la promoción que han hecho porque siempre las hacían en noviembre y yo si viajo voy para navidad o en invierno entonces no he coincidido con esos reencuentros.

Y por supuesto también tengo buenos recuerdos de algunos profesores como Cristina Roggero, en ese momento cuando uno es chico no lo aprecia, era muy exigente, pero ¡cómo nos enseñó! Yo aprendí a estudiar, a relacionar y a valorar la historia. Y luego también me encantó otra profesora de literatura que teníamos que nos hacía leer libros y luego escribir como si nosotros fuéramos uno de los personajes, pero no me acuerdo el nombre. Han pasado muchos años, ¿sabes? Pero mis compañeras de esa época seguro que se acuerdan. Para mí fue una experiencia preciosa. Hacíamos cosas que en el momento nos parecían pesadas de hacer, pero visto con perspectiva, qué bonito, qué creativo, me encantó”.

Los primeros trabajos
“Yo quería ir a Buenos Aires a estudiar química o farmacia- dice Patricia pero para ese entonces, como había estudiado inglés aparte del colegio, decidí hacer el profesorado de inglés en el Instituto del Profesora “Ciudad de Mercedes” y la verdad que gracias a eso, por el nivel de inglés que adquirí, cuando me vine a vivir a España empecé a trabajar enseguida y pude desarrollar mi carrera profesional.

Trabajé dando clases, siempre tuve alumnos particulares. He sido profesora de toda la vida. Pero mi primer trabajo no fue como docente. Después del primer año del profesorado empecé a trabajar en la droguería de Mercedes. Me acuerdo que la mamá de César San Martín me consiguió la entrevista y me contrataron. Trabajé ahí, al principio solo los veranos, 8 horas por día, pero después cuando cursaba trabajaba 4 horas por día. La verdad que fue mucho sacrificio, porque el horario que tenía era de 6 a 10 de la mañana, y parte de la tarde la destinaba a estudiar y a la tarde noche iba al profesorado”.

Por qué España
“En aquella época- dice Patricia, si ya tenías la carrera y tenías novio lo lógico era que te casaras, y yo no fui la excepción, me casé con un chico de San Miguel y me fui a vivir a Castelar. Fue todo muy raro, a quien fue mi marido lo conocí a través de un primo mío que me lo presentó, eso fue en la calle y de ahí nos fuimos a bailar a Oykos en la calle 25 y 22 que estaba de moda por esos años.

Y como te dije vivimos en Castelar hasta que me vine a vivir a España. Aquí me divorcié. Pero vinimos por cuestiones de trabajo ya que mi ex marido podía llegar a volar en una empresa de aquí en España, entonces vino antes él, hizo los papeles, y un día me dijo: «nos venimos a vivir aquí» y en diciembre del 92 me vine definitivamente. Al principio sentía miedo porque fue un gran salto, pero siempre tuve fe de que las cosas iban a ir bien y de que la vida te va a ir llevando a donde Dios quiere que estés, y cuando es para ti las cosas se dan, y cuando no lo es, las cosas se tuercen.

Nos vinimos aquí y desde el primer momento yo me sentí fenomenal, como en casa, sin la familia obvio que eso es lo que más se extraña, y enseguida empecé a trabajar, ubicamos a los niños en el colegio, la verdad que fue un arranque muy bueno.

Aquí la sociedad española a los argentinos nos quieren mucho, en general. Así que bien. Y realmente tomé conciencia del gran paso que había dado cuando como a los 3 años de estar viviendo aquí nos mandaron un video unos amigos que habían grabado el momento cuando nos íbamos con los niños, y lloré muchísimo, porque me di cuenta del gran cambio, del gran paso, que gracias a Dios nos salió bien, porque podría haber sido de otra manera” – concluye.

La actividad laboral
“Cuando llegué empecé a trabajar en una empresa que llevaba un producto americano, porque hablaba inglés, y luego he trabajado siempre en multinacionales americanas. Aquí me formé en Marketing, estudié esa carrera y he hecho muchísimos cursos de ventas, y ahora trabajo como Directora de Marketing en una empresa que también está en Argentina, que se llama Oracle, empresa de Software, vende tecnología, lo más clásico es la base de datos, y Java que es de Oracle y las aplicaciones, RT recursos humanos, supply chain, en mi caso, yo estoy en la parte de aplicaciones Cloud.

Teníamos las oficinas en las afueras de Madrid, en Las Rozas, a unos 50 km de mi casa, y las oficinas desde que empezó la pandemia están cerradas, y las están desmontando, pero están montando una nueva oficina en el centro de Madrid, y en la zona de nuevos ministerios. Y nos están pidiendo que trabajemos desde casa; iría ahí cada tanto, pero no tengo un trabajo que necesite ir a la oficina, trabajo con muchos equipos internacionales y todo es virtual. En otra época era todo viaje y reuniones, pero ahora después de comprobar que las cosas siguen funcionando creo que los viajes de empresas se van a acabar bastante, van a ser contados con los dedos”-expresa.

La familia
“Tengo dos hijos que son argentinos-españoles- cuenta, ellos no tienen nada de acento, y tengo dos nietitos maravillosos. Tuve una pareja pero nos hemos dejado y aquí sigo, trabajando, disfrutando de mi familia y de los viajes, que lamentablemente ahora estoy esperando que la pandemia nos permita viajar. Es lo que más siento, no poder tomar esa decisión de decir: “mañana me voy a Argentina», sobre todo para ver a la familia, a mi mama, mi hermano, mi cuñada, los amigos que están ahí, pero bueno ya llegará el momento.

Por lo general, en tiempos normales, una vez al año voy a Argentina, y algún año he ido dos veces porque ha habido algún acontecimiento especial. No voy siempre a Mercedes, debo reconocerlo, pero voy a Bariloche, donde vive mi hermano y mi cuñada, y es mi lugar en el mundo, es precioso.

De la familia directa queda en Mercedes mi madre. Hablamos todos los días, con esto de la tecnología no hay distancia, hacemos video llamada, un nivel tremendo, es una máquina (risas). También viven en Mercedes mis primos Tassara que son un montón, Merlino, Horn, y muchos maridos de mis primas que ya ni sé el apellido, pero si hay muchos.
En el final les envío un cariño muy grande para mi madre, mi familia en particular, y para todos los mercedinos”-concluye.

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