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Dr. Fortunato Benaim: «almorzaba en una lechería que había en la calles Jonte y Segurola con $1 por el cual me daban una costilla, dos huevos fritos, papa frita, dulce y queso y café»

En una entrevista exclusiva e imperdible que concedió al programa «Por El Buen Camino» en FM Santa María 88.1, el destacado médico mercedino Dr. Fortunato Benaim hizo un relato pormenorizado de su extensa trayectoria profesional.-

La Verdad Mercedes

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Fernando Pachiani en una entrevista exclusiva diálogo con quién es un orgullo para toda nuestra ciudad y estamos hablando del doctor Fortunato Benaím que el domingo cumplió 101 años. Comenzó expresando que “mi cumpleaños 101 de parte mía no permite hacer una reunión. Con motivo de mis cien años el año pasado me distinguieron con una demostración especial en la Academia de Medicina y por otro lado organizaron una cena a la que concurrieron 120 personas que fue muy gratificante.»

En referencia a su vida en Mercedes, aseguró que “mi padre tenía un negocio en la esquina de 25 y 18. Hice el primario en la escuela número 2 y el secundario en el Colegio Nacional Florentino Ameghino, es decir que viví en Mercedes hasta los 18 años y luego me traslade a Buenos Aires para estudiar medicina y he regresado a Mercedes pero en visitas familiares o por el gusto de volver a ver la plaza y todas sus calles numeradas. Claro que me gusta de Mercedes el paisaje y habitualmente cuando regresamos a Mercedes aparte de dar una vuelta por el centro nos vamos a la pulpería que queda justo frente al parque y vamos al parque para ver la hermosa pasarela y el río Luján y los lugares donde jugábamos cuando chicos. El barrio donde crecí era 25 y 18 y también estaba la casa de familia.»

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Relata la composición de su familia: “Eramos tres hermanos, José, con quien estudiamos juntos toda la carrera secundaria y universitaria; falleció en el año 2000 y tenía 80 años así que lo he sobrevivido 20 años; hicimos todo juntos; todo el estudio en algunas otras actividades; después cada uno tomó su rumbo: mi hermano en neurocirugía y yo en cirugía reconstructiva y desde hace 70 años dedicado al estudio de la quemadura activamente. Soy promoción 1937. De alguna manera financiaba los estudios tocando el violín con un trío musical haciendo presentaciones en Mercedes; formamos pequeños grupos musicales para abastecer la demanda de reuniones que exigían acompañamiento musical; luego cuando vine a Buenos Aires en el año 38 me incorporé a una sinfónica que figuraba en el lugar que patrocinaba la Lago Di Como y que dirigía Bruno Bandini donde hice experiencia de orquesta filarmónica y sinfónica y un conjunto de orquesta típica en el barrio donde estuve al principio. Cuando vinimos con mi hermano José a estudiar medicina, me refiero a Villa Devoto porque estábamos viviendo en la esquina de Jonte y Segurola y ahí integré una orquesta típica con la que tocábamos en bailes de los clubes los fines de semana y es interesante recordar cuál era el valor adquisitivo de la moneda; almorzaba en una lechería que había en la calles Jonte y Segurola con $1 por el cual me daban una costilla, dos huevos fritos, papa frita, dulce y queso y café. Cuando tocaba con la orquesta los sábados cobramos $15 cada noche de modo que con lo que se reunía tocando el violín el fin de semana comía un mes. Cuando vine a Buenos Aires también me incorporé a orquestas típicas con la que reunía algunos pesos que me permitían comprar los libros y financiar algunos otros gastos durante la carrera universitaria. Tocábamos en algunas escuelas o en el Club del Progreso y en almacenes en la periferia que organizaban bailes en lo que se llamaba la matineé de los domingos desde las 5 de la tarde hasta que oscureciera y recuerdo que en esos lugares no había corriente eléctrica y la iluminación era con faroles de kerosene; por otro lado recuerdo también que los bailarines masculinos llegaban a caballo y las damas llegaban en sulqui y empezábamos siempre el baile tocando un pasodoble para calentar el ánimo; el piso era de tierra y para facilitar el deslizamiento de los pies las hijas de los dueños de los almacenes pelaban velas de estearina para que se facilitará el deslizamiento de los zapatos, recuerdos maravillosos. Mi madre estudiaba el piano con una profesora que venía a mi casa y me habían regalado una batería y un día se le ocurrió decir que por qué no acompañaba a la profesora en sus interpretaciones entonces armé la batería y la acompañé; el resultado de esa prueba fue que me contrató para acompañarla en las ejecuciones al piano que hacían los domingos en la matinée del cine y ahí me ganaba $5 cada domingo tocando la batería en el cine. Mis padres me inculcaron la vocación musical y después de recibido de médico pude seguir desarrollando esta beta musical y ya recibido de médico completé con la orquesta de médicos y con un cuarteto de cuerdas que formó un profesor médico mío jefe del servicio de cirugía e invitó al doctor Carlos Duverger que era profesor de obstetricia y el violonchelista era clínico del Ramos Mejía, el doctor Hollister en violín y además algunas veces venía un médico cirujano de tórax que también trabajaba en el servicio. Lamentablemente por un problema en mi hombro derecho, que me operaron para que pudiera seguir tocando el violín hasta el año 2017. Tuve un proceso hepático muy grave que me obligó a estar internado como 5 meses y después de eso ya me resultó difícil retomar la ejecución del violín pero el piano todavía de vez en cuando recuerdo algunos temas.

Cuando se le preguntó por su vocación, Benaim respondió que “esa es una pregunta clásica de los periodista y me voy a remontar al año 48 cuando yo estaba en el servicio de cirugía del Hospital Argerich hubo un incendio en una casa de La Boca donde se quemó una familia y fue trasladada a la guardia del Hospital Argerich; como no había ninguno que los tratara, el jefe de cirugía me dijo esta frase que fue la que marcó mi carrera: “doctor Benaim ocúpese de los pacientes” y siempre yo recuerdo que esta frase fue una orden a cumplir, un desafío que me interesó y una oportunidad que aproveché y ahí es donde empecé a ocuparme de la asistencia de quemados; luego en el año 56 gano el concurso para director del hospital de quemados donde estuve 38 años. El padre tenía quemaduras profundas en la espalda y en el miembro superior y lo tuve que operar extirpando el tejido quemado y colocándole un injerto; fue la primera vez que se hacía un injerto en el hospital y yo lo hice en los quirófanos del sexto piso que tenía un mirador donde se juntaba la gente que quería ver las operaciones y el cirujano explicaba a través de un micrófono las distintas maniobras que estaba ejecutando; así hice mi primer injerto el año 48 en el Hospital Argerich y todavía con un detalle interesante: para hacer el injerto era necesario un instrumento que se llama dermatomo para obtener la piel de lo que se llama la zona dadora y trasladarla a la superficie que hay que cubrir; en el hospital no existía ese instrumento y lo compramos a medias entre el paciente y yo. Y así fue que tuve el dermatomo con el que realice esa primera operación.»

Respecto a la fundación del quemado creada por él definió que “con la creación de la fundación que nació tres años antes de jubilarme y con la que seguí trabajando hasta el presente e incorporar al país varios elementos importantes como recursos terapéuticos; uno de ellos fue el banco de piel es decir el almacenaje de piel cadavérica procesada, esterilizada y conservada en congeladora a menos de 80 grados; el otro fue el aporte de la creación de un laboratorio para cultivo de piel que iniciamos en el año 92. La consecuencia es haber atendido un paciente de Rosario gravemente quemado que requirió el uso de piel cultivada que todavía no había en Argentina; como el paciente pertenecía a una empresa con solvencia económica me facilitaron que me conectara con Estados Unidos para ver si podían cultivar la piel y me dijeron que si; mandamos la biopsia; por 30 días tuvimos que mantener al enfermo vivo hasta que llegó el cultivo de piel con el cual logramos finalmente salvarle la vida porque tenía un ochenta por ciento del cuerpo quemado; han sido aportes de la fundación y sigue teniendo una campaña de prevención y llevando a distintas ciudades del interior de la República la inquietud del aprendizaje del tratamiento de emergencia y estimulando la prevención tanto del banco de piel como en laboratorio para cultivo de piel están evolucionando y están en pleno desarrollo; está instalado en el Hospital Garrahan y el laboratorio para cultivo de piel en la fundación.»

“Tendría ganas que se haga realidad un proyecto que estoy trabajando desde hace 40 años que es la creación en el país de una red asistencial con distintas complejidades con un servicio de alta complejidad en cada región sanitaria y servicios satélite de menor complejidad en la ciudad más importante de cada región; este proyecto primero fue elevado al consejo de salud en el año 83 en Ushuaia y después lo presenté varias veces al Ministerio de Salud pero ahora decidí cambiar el rumbo y con el aval de 15 entidades médicas que apoyan el proyecto lo presenté a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y en este momento ha sido postergado su tratamiento por todos los problemas políticos y sanitarios pero últimamente he tomado contacto con un nuevo diputado que prometieron apoyar el proyecto. Ojalá los diputados, las autoridades, nuestros legisladores, apoyan este proyecto de esta red de asistencia de diferentes complejidades en el país.”

“Hay que tener autorización de la familia del donante cadavérico pero todavía no se ha extendido el uso de la piel cadavérica a los pacientes que padecen de cualquier enfermedad menos quienes tengan infección o cáncer; por ahora todavía la piel de los operativos que se hacen para trasplante de órganos es mucho más reducido porque solamente se puede realizar en pacientes con muerte cerebral o muerte encefálica; en cambio dadores de piel puede ser cualquier paciente que no haya tenido cáncer o infección. Cada 26 de octubre se celebra el día latinoamericano para la prevención de las quemaduras de prevención de la federación latinoamericana como homenaje a la creación y a lo que la fundación aportó y sigue aportando y designó el día de nuestra creación como un día para la prevención de quemaduras en Latinoamérica. En cuanto al doctor Bolgiani puede consultarlo a él personalmente porque también es oriundo de una familia mercedina.”

“En el extranjero tengo dos reconocimientos. Uno en Perú en una pequeña ciudad peruana y en Tucumán en el servicio de quemados del hospital que no recuerdo exactamente el nombre del hospital, pero esos dos servicios llevan mi nombre. Me han distinguido con la denominación de ciudadano ilustre de Mercedes de la legislatura de la ciudad y lo que es curioso es que me nombraron dos veces en distintas intendencias; una fue con Gioscio y otra fue el rotary club mercedino. En una oportunidad se incendió un circo que provocó la muerte y quemaduras de 1000 personas que estaban observando la función un domingo al mediodía en una carpa con material inflamable y presuntamente haber recibido una colilla de un cigarrillo de alguien que estaba presenciando la función. Yo concurrí con una delegación de 15 profesionales del hospital de quemados y estuvimos trabajando conjuntamente con los médicos brasileños durante una semana; se cumplieron 50 años de aquel episodio. El otro fue cuando se quemó en Paraguay el general Rodríguez quién era comandante de las fuerzas armadas del gobierno del Presidente Stroessner. Fui a verlo y felizmente pudo volver a andar a caballo y jugar al tenis a pesar de las quemaduras que habían sido en los miembros inferiores y totalmente injertadas.”

Por último expresó que “Mercedes es mi ciudad natal que siempre la recuerdo con mucho cariño y a través de ustedes envio un gran saludo muy afectuoso a todos los mercedinos.-”

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