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ELIO FEDULLO: “Yo tenía anclado el recuerdo de la ciudad a determinadas cosas familiares que con el tiempo fueron cambiando”

Vive en Palma de Mallorca, Islas Baleares, desde hace 17 años. Su curiosidad por conocer y otras cosas por hacer a nivel profesional y personal lo llevaron a ese destino. Tiene 51 años. Es médico otorrino, reconocido especialista en el tratamiento del acúfeno. Está casado con Valeria (uruguaya) y tiene dos hijos, Morgan de 14 años y Martín de 7.

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MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

Los años en Mercedes
“Fui al jardín n° 2 de la calle 42 donde mi mamá era maestra- recuerda. Pero además mis abuelos vivían en el barrio de La Trocha o sea que era un barrio que yo lo tenía bien visto y conocido y de hecho tenía amigos que vivían en ese barrio. Y después la primaria y secundaria las hice en la Escuela Normal y a partir de los 3 añitos nos mudamos a una casa que está en la 26, 23 y 21 y en esa casa, donde siguen viviendo mis padres, viví toda mi adolescencia hasta que comencé los estudios universitarios y me fui a vivir a Buenos Aires.

En la etapa de la niñez y adolescencia teníamos un grupo de amigos del barrio de la 26 de los cuales me acuerdo perfectamente: estaba Facundo Valenzuela, el hermano Tati, el negro Sánchez que era más grande que nosotros, pero siempre se enganchaba, Adrián Russi, Ramiro Lovallo, Pablito Santoro que vivía a la vuelta, éramos unos cuantos y la pasábamos bien; aparte en ese momento no era la locura que es ahora esa zona, por ejemplo con Fernando, cuando teníamos 6 o 7 años jugábamos al tenis en la calle, en la cuadra donde está la cochera de Solivella y pasaba un auto cada 10 minutos.

Hace dos o tres años que no voy a Mercedes pero siempre cuando voy nos reunimos, con ellos sigo teniendo bastante contacto y ahora más que tenemos la posibilidad con todo esto de la tecnología, teléfono y toda esta historia es más fácil.
Mi familia se compone de mi papá, mi mamá y tengo una hermana y un hermano; una vive en Buenos Aires y el otro en Mercedes. Mi hermano se llama Walter y trabaja en la Afip en Mercedes y mi hermana se llama Eliana y trabaja también en la Afip en Buenos Aires.

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Mercedes, mi ciudad, donde nací y estoy muy agradecido de todo lo que viví ahí. Quiero recordar a mis abuelos que ya no están, alguna vez me dijeron que es importante ver a los muertos y te puedo asegurar que tienen toda la razón, yo cada vez que voy a Mercedes a la casa de mis viejos recuerdo a mi abuela que vivió con nosotros y pienso que en cualquier momento ella se va a aparecer.

El último recuerdo que tengo de ellos es vivos y para mí están por ahí y pienso que van a aparecer de algún lado, es increíble pero no lo recuerdo como algo triste sino como algo bonito.

Ser médico a los 6
“La decisión de estudiar medicina es algo difícil de explicar –cuenta, pero yo con 6 años decidí que iba a ser médico y esa idea me acompañó el resto de mi vida. En mi familia no había médicos, me gustaba, tenía mucha curiosidad por saber que hay adentro y de hecho yo soy otorrino pero con una especialidad quirúrgica donde se opera muchísimo y antes de ser otorrino hice dos años de cirugía general. Al principio me gustaba cirugía general y después cuando avancé un poco más en la residencia de esta especialidad me di cuenta que me gustaba más la especialidad de nariz, garganta y oído y entonces vi cómo podía hacer para especializarme y me gustó otorrino porque es muy variable.

Y agrega: “cuando era chico y mi abuelo trabajaba en la carpintería de 40 y 29 (donde hoy hay una heladería) me gustaba ir a clavar clavos ahí y con 6 años le decía a mi abuelo que quería ser médico y operar y sin decírmelo no me dejaba entrar, siempre me metía un pretexto porque él tenía miedo que yo con algún martillo o con la sierra porque le pedía que quería cortar, (él se había cortado medio dedo) me lastimara y no pudiera operar, ¡qué visionario mi abuelo Fedullo!”

El accidente de los padres
“Me han llevado a un recuerdo que a veces la cabeza intenta dejarlo afuera- relata emocionado. Cuando yo tenía 11 años mis viejos tuvieron un accidente de auto brutal, muy grave y están vivos de milagro porque de un millón se salva uno y les tocó a ellos gracias a Dios.

Estuvimos casi 4 meses sin verlos, porque a ellos le salvaron la vida en la clínica de Mercedes pero a las 48 horas los tuvieron que trasladar al Hospital Italiano por la complejidad porque ahí era insuficiente. Y yo creo que inconscientemente te queda eso también pero gracias a toda esta gente que se dedica a curarnos tanto cuerpo como alma, yo puedo seguir disfrutando de mis viejos. Independientemente te vuelvo a repetir también estuvo la mano de Dios. Ni los mismos médicos se explicaban cómo pudieron salir adelante ellos. Cuando ocurrió el accidente yo tenía 11, mi hermano 10 y mi hermana 8 años. Nosotros preguntamos cómo venía todo y era como estirar el tiempo y de hecho en algún momento habían pensado que los vayamos a visitar al hospital pero creo que los psicólogos y los médicos del hospital no lo recomendaban.

El estado en el que se encontraban mis padres es comparable a que yo me suba a un edificio hasta el piso 20 y desde allí tire una radio; después bajo, busco las piezas, primero que las encuentre, después que la pueda armar y tercero que funcione sin problemas, ese fue el caso de mi madre.

A mi vieja le habían dicho que no iba a poder leer ni el diario en su vida y 5 años después del accidente hizo la carrera de Psicología social, esa es una prueba de que cuando alguien quiere algo con voluntad lo consigue y esto me emociona, de no rendirte con las cosas, me acuerdo que en cierto momento pensás porqué pasa esto y después la vida te enseña que las respuestas no llegan cuando nosotros las pedimos, las respuestas llegan cuando tienen que llegar. Al final te convertís en menos ansioso, en no estar preocupado por lo que pasará sino que te preocupas por lo que pasa hoy y que sea bueno y seguramente será bueno para mañana y esa es la filosofía que aplico con mis pacientes y con la gente que veo, eso me sirvió mucho”- afirma.

La medicina alopática
“Con el tiempo me di cuenta que aprendí una medicina alternativa que se llama medicina alopática tal cual la conocemos. La medicina no es una ciencia exacta, en medicina dos más dos son cinco y medio y te enseñan a ser bastante crítico y bastante desconfiado o sea no tengo que creerme todo lo que me digan y si es esto yo chequearé si es verdad y lo que pasa. Entonces en esa búsqueda constante, porque me defino como un buscador, pude incorporar a la práctica muchas otras cosas.

Hoy se conoce como medicina integrativa y es muy interesante porque se tiene en cuenta la parte sobre todo psicológica y socio-psicológica de la gente. Hay una frase que me encanta que dice “cómo tu código postal va a definir tu grado de enfermedad” o sea uno no nace donde quiere, nace donde le toca nacer y vive donde puede, entonces no es lo mismo vivir en un sitio que en otro porque eso condiciona muchísimo tu estado de ánimo y eso es muy fundamental a la hora de tratar un paciente”.

Gestos que conmueven
Elio nos cuenta una anécdota bien pueblerina con uno de sus pacientes de nombre Ángel (fallecido) a quien le había practicado una laringectomía: “Me acuerdo un día, en las tantas visitas que hice a Mercedes, yo estaba tomando un café en La Recova, en una de las mesas que se ubican en la plaza y venía Ángel en un taxi. A él le habíamos practicado una laringectomía total o sea que no tenía nariz, llevaba traqueotomía y había desarrollado un poco el habla y justo desde el auto me vio en la esquina, paró el taxi en el semáforo de la 24 y 27, se bajó el tipo como un loco, los autos tocando bocina, vino y me dio un abrazo. ¡Madre mía – dice- cómo me largué a llorar ese día! A Ángel no le importaba nada solo el abrazo que me dio. Y esas son las cosas que te pegan. Por eso estoy ejerciendo una medicina más humanizada”.

Su trabajo en Mallorca
“Cuando estaba terminando la residencia en Buenos Aires tenía la posibilidad de hacer una rotación de seis meses en cualquier hospital en cualquier parte del mundo y acá en Mallorca el servicio de otorrino del hospital había empezado a desarrollar la cirugía endoscópica nasal, entonces me vine seis meses y me quedé muy conforme con lo que aprendí, con lo que vi. Luego volví a Argentina, porque me quedaba un año más para hacer la residencia en el hospital, pera ya tenía la decisión que cuando terminara iba a venir unos años aquí y unos años se transformaron en unos cuantos.

Yo trabajo en el hospital comarcal de Inca con 250 camas con una cobertura para 200.000 personas; es bastante grande y se abrió la posibilidad de arrancar de cero con un servicio ahí, la verdad que la idea me entusiasmó, de eso hace ya 12 años y al día de hoy sigo trabajando ahí, además de mi consultorio privado.

El tratamiento del acúfeno
“La respuesta al problema del acúfeno es sí y no, depende lo que el paciente interprete por curarse. Estamos acostumbrados a entender la cura como curación total en cambio cuando hablamos de acúfenos, a curación lo deberíamos asociar a habituación; es cierto que yo he tenido pacientes con acúfenos 5 años y de un día para el otro se le han ido. Eso puede pasar sin perder la esperanza pero no es lo más normal. Ahora el tema es que independientemente de la causa que te puede haber producido el acúfeno, puede ser una exposición al ruido, una enfermedad del oído, etc. el ruido ya está y el ruido va a evolucionar en función del estado emocional, o sea yo no he descubierto la pólvora en el tratamiento de esto pero sí he hecho una fórmula de cosas que a mí me han dado muy buenos resultados, entonces todo lo que son las situaciones de estrés te potencia el ruido y lo que sea lo contrario lo relaja, no va a ser que desaparezca pero el ruido mejora.

Yo empecé con este proyecto que se llama “Los sonidos del silencio”. Lograba llevar a la gente a reconocer que su estado emocional es lo que le estaba produciendo el problema y después lo pudimos trabajar en grupos, en los GAM, grupos de ayuda mutua y los resultados son increíbles.

Mi programa de tratamiento se llama Meraki. Y meraki viene porque me rompía la cabeza durante mucho tiempo pensando cómo lo iba a llamar y un día una paciente viene y me regala una tarjetita que decía meraki, la doy vuelta y me daba la explicación: es una palabra que proviene del griego que no tiene traducción en ningún idioma y significa “hacer algo con creatividad y con amor poniendo pasión en lo que haces y dejando una parte de ti en eso como huella”. Me encantó y los resultados son muy buenos, muy interesantes, el acúfeno no es una enfermedad, es un síntoma, porque tu cuerpo se está quejando en este caso por el oído. El problema es que no conocemos la causa médica y cerramos la puerta pero no hay una causa médica pero sí hay una causa psicosocial entonces tenés que abrir la puerta a la entrevista psicosocial. No estamos preparados para el estrés crónico, estamos preparados para el estrés agudo. Entonces eso te enferma. Se descubrió que todas aquellas personas que inician un proceso de meditación diez minutos al día, pueden controlar ese estrés, bajarlo y controlar lo que se llama la hiperactividad del sistema nervioso central”- concluye.

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