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MAGDALENA STELLA: “De Mercedes extraño mucho el salame, el pan y la quinta de la familia”

Nació en Mercedes en 1994. Estudió Administración de empresas. Está radicada hace poco más de un año en Houston, EE.UU, donde trabaja para una empresa petrolera de origen francés. Nos habló de su familia, de sus recuerdos, su trabajo y proyectos.

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MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

La vida después del secundario
“Toda la vida vivimos en Mercedes- empieza a contarnos Magdalena, mi papa trabajaba en capital así que iba y venía todos los días. Mi hermana y yo fuimos al Colegio Misericordia desde jardín hasta que terminamos la secundaria y mi mamá trabajaba como maestra y luego directora de la primaria hasta que se jubiló.

Cuando terminé la secundaria, todas mis amigas estudiaban en Luján o Chivilcoy y yo dije: me quiero ir a capital, quería probar esa diferencia de vida, entre Mercedes y capital y gracias a Dios mis papas me pudieron dar la posibilidad de irme a Buenos Aires y tener allá una vida distinta, volviendo a Mercedes cada 15 días pero también abriendo mi horizonte y viendo cómo es vivir en una ciudad más grande, con más movimiento y distinta a lo que es Mercedes y a lo que estábamos acostumbrados.

Fui a estudiar Administración de Empresas, al igual que mi papá, y a mí lo que me gustaba de la carrera es que no era específico de contador público, siempre tuve una buena habilidad con los números, o sea que pensaba en algo encaminado a eso, pero yo quería algo más amplio que contador, para que después en el futuro me diera la posibilidad de poder abarcar cosas como marketing, publicidad, recursos humanos, y la verdad que la carrera de Administración de Empresas te da una base muy fuerte para que vos después puedas explayarte y agarrar una profesionalidad distinta o una especialización diferente. Por eso la elegí. Tuve materias que me costaron y otras que me fue bien directamente y que me gustaban y me interesaban. Fue una carrera que disfruté muchísimo”- afirma.

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La decisión de trabajar
“Cuando empecé el tercer año de la carrera me senté con mis padres y les dije que quería empezar a trabajar porque quería empezar a llevar a la práctica lo que estaba estudiando, quería ver si era lo que me gustaba o no – cuenta.

Mis papas no querían al principio que trabajara porque no querían que me sacara tiempo de la carrera, pero yo estaba decidida así que conseguí una pasantía en una empresa y estuve un año, trabajaba cuatro horas, después me dieron la posibilidad de efectivizarme, de sumarme a la planta permanente. Muy para mi sorpresa, porque en verdad era una empresa que no tomaba más gente en planta permanente hacía rato y bueno justo se dio una vacante y tuve la suerte de quedar.

Así que después ya fue distinta mi postura y mi relación con la empresa que desde ya me gustaba en sí cómo era. Es la misma empresa en la que sigo actualmente. Se llama Schlumberger, es una petrolera francesa que presta servicios de extracción de petróleo a petroleras como YPF o Shell, entre otras.

Los empleados representan a más de 140 nacionalidades que trabajan en más de 120 países.

La empresa tiene cuatro oficinas ejecutivas principales ubicadas en París, Houston, en la que yo trabajo, Londres y La Haya.
En Buenos Aires también tiene una oficina administrativa que le da soporte a las operaciones que están en Comodoro Rivadavia, Neuquén y Salta.

Ahí empecé a trabajar como una analista de cuentas a pagar, llamando proveedores y reclamando facturas, y las cosas se fueron dando y de un año a otro me convertí en supervisora de un equipo, con cuatro personas a cargo. Así fui conociendo gente que venía a Argentina desde EE.UU o de Europa, a vicepresidentes de la Corporación, y el año pasado cuando en mayo hicieron una auditoría en la empresa muy importante, me pusieron a mí como punto de contacto de los auditores. Y al mes me dijeron: “Magdi nos gustó mucho tu trabajo, queremos que vayas a trabajar a EEUU” y por supuesto dije que sí.

Hoy estoy en el equipo que le da soporte a Latinoamérica, o sea Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay Argentina y en lo que consiste a mi día de trabajo, básicamente hago el reporting, los reportes financieros son los que muestran cómo está cada unidad de negocio de la empresa. Lo que reviso es ventas y contra-costos y si tenemos margen de ganancia”.

Por su puesto me manejo todo con el inglés y eso se lo agradezco a mis padres que me hicieron estudiar inglés casi 6 años seguidos en una Academia en Mercedes y después me mandaron a Londres de intercambio y cuando empecé a trabajar lo usaba todos los días.

El proyecto de familia
“Acá vivo con mi pareja, Patrick, él es americano. Lo conocí por la empresa, empezamos a salir y con todo este tema del coronavirus, los dos estábamos encerrados, y dijimos: “bueno, esto no tiene sentido” porque íbamos y veníamos de un departamento a otro y nos establecimos en uno.

Estamos comprometidos, tenemos la idea de casarnos cuando todo esto termine, cuando se pueda viajar. Él conoce a mi mamá pero no a mi papá, entonces necesitamos que conozca a la familia a ver si sale corriendo o no (risas).
Yo me vine en octubre del 2019 tranquila, tenía todo planeado, en diciembre vino mi mamá, en mayo del 2020 iba a venir mi papa, pero bueno claramente nadie pudo viajar.

Yo sé que mi papá se va a poner feliz de que yo esté feliz y si me ve bien a mí no va a tener ninguna objeción. Yo me quiero casar en Mercedes. Es sólo un proyecto, no tenemos fecha.

Acá vivimos en un dúplex, que está dentro de un complejo. Acá en vez de complejos de departamentos hay complejos de dúplex. Igual acá es todo distinto. Es un departamento de 150 metros 2, es enorme”.

Mercedes, mi lugar en el mundo
“De Mercedes extraño mucho el salame, el pan, que no es lo mismo y la quinta. Tenemos una quinta que vamos durante el año, más en verano y es mi lugar en el mundo. Patrick sabe todo, lo vuelvo loco, todos los días le cuento algo distinto, debe pensar que estoy loca. Le muestro videos, fotos. Quiere conocer a mis amigas, así que veremos, cuando podamos viajar estaremos allá.
Le cuento de mis amigas de Misericordia, de una muy buena amiga con la que había perdido el contacto y ahora en la cuarentena volvíamos a hablar, Rocío Ponce.

El mejor recuerdo que tengo de mi secundaria- nos cuenta, más allá del tiempo con mis amistades fue un viaje que hice para mi egreso, no a Bariloche, sino que tuve la posibilidad de ir a Italia y España con un grupo de amigos de la secundaria, porque fuimos a la Jornada Mundial de la Juventud en España en 2011 y luego a Italia a visitar la casa madre del colegio y demás y eso fue maravilloso para mí, fue un viaje divino y es lo primero que se me viene de la secundaria a la cabeza. Viajamos solos con las autoridades del colegio, éramos un grupo de amigos que viajábamos a Europa, una experiencia inolvidable”- recuerda.

¿Estas conforme con todo lo que fuiste construyendo hasta ahora?
Sí yo estoy muy contenta, la verdad es que no puedo creer estar donde estoy. Cuando miro para atrás digo:” pero ¿cómo pasó todo esto?” Tengo recién 26 años y mi idea es seguir ascendiendo en la empresa.

Por su puesto, nunca sabes, esa es la realidad, si te van a trasladar o no y no sabes qué puede pasar, si seguís acá o si te van a mover a otra ciudad o de nuevo a Argentina, pero por ahora está todo estable, o sea que seguiremos acá en Houston, que es donde más actividad tiene la empresa.

Para finalizar les mando un beso a dos de mis mejores amigas, a Rocío y a Anto, a mi mejor amiga de Buenos Aires, Paula y obviamente a toda mi familia, a mi mamá, a mi papá, a mi abuelo y a mi hermana, que los amo con todo mi corazón y los extraño cada día más”, concluye.

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