Seguinos en

Locales

MERCEDES ARMENGOL: “Me inclino por la medicina social comunitaria para poner un poquito el equilibrio en el mundo”

Hace dos años que está en la localidad de San Lorenzo, a unos 20 minutos de la capital salteña. Antes estuvo en Jujuy, en la quebrada de Humahuaca, en Tilcara otros 3 años. Es médica pediatra: “como mi padre” como le gusta a aclarar a ella. En Salta nació su primer bebé en enero de este año.

La Verdad Mercedes

Publicado

MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

La medicina social
Mercedes como muchos jóvenes de nuestra ciudad que inician sus estudios universitarios en Buenos Aires, se fue de Mercedes a los 17 años. Después de la carrera ejerció la pediatría en el Hospital de Niños Elizalde y después inició todo un camino hacia la medicina social comunitaria: “me gusta más la atención rural así que por eso mi recorrido se fue para más al interior. Fui descubriendo diferentes caminos dentro de lo que me ofrece la pediatría y ese fue el que realmente más se acercó a la idea de lo que yo creía que era la salud así que emprendí eso en búsqueda de garantizar el derecho de la salud para los niños y encontré que por ahí está la mejor forma de llevarlo a cabo.»

Provincia NET
Provincia NET

En ese trayecto en la cuestión asistencial empecé a trabajar en organizaciones como voluntaria médica de “Médicos del mundo” (organización no gubernamental humanitaria internacional del campo de la salud colectiva, cuya sede de Argentina es la única delegación en América del Sur que lucha por el derecho a la salud de los pueblos de más de 70 países) y en la Fundación Alma que tenía un tren hospital de niños que viajaba por el interior, sobre todo por el norte argentino brindando atención primaria, incluyendo servicios médicos, odontológicos, medicamentos y educación y a mí me gustaba mucho la parte social, sentía como que me quedaba corta con el aprendizaje de la universidad, que es un estilo más tradicional, más por decirlo modelo médico hegemónico, más individual, de una atención más al paciente enfermo y el médico, el destinado a resolverle ese problema, yo sentía que había muchas más cosas alrededor de una realidad del paciente; primero que había que respetar su cosmovisión, digamos de lo que era el proceso salud-enfermedad, su realidad para poder entender un montón de cuestiones de salud que van más allá de un tratamiento, de un protocolo a seguir y eso fue más o menos lo que fui construyendo básicamente del no poder resolver con la medicina tradicional muchas situaciones que se me presentaban hasta que nos rodeaba todo el entorno del paciente, de la forma de vida, el ambiente, por eso fui como en esa búsqueda. En definitiva, uno ve que no es solamente algo biológico la enfermedad en sí, sino que uno va viendo como las enfermedades van variando según el contexto de la persona”.

Su compromiso
“Te cuento una pequeña experiencia – dice: estaba organizando mi cumpleaños en Buenos Aires y estaba toda la semana preocupada porque era un departamento chiquito donde vivía y quería invitar a mucha gente. Hice como un clip por así decirlo y estuve una semana pensando en esto, pasó en ese momento lo de la inundación en La Plata y hubo gente que perdió todo, entonces sin dudarlo me conecté con la organización de “Médicos del Mundo” y viajé a La Plata donde sucedieron las inundaciones en una cuestión de movilización mía, personal, y terminé colaborando allá en un programa que atendía a personas en situación de calle en la plaza congreso. Así que iba los martes y los jueves a la noche en una carpita que poníamos ahí y aprovechamos que había una cola de gente porque había una iglesia que da de comer y van a buscar la comida y aprovechamos para asistir a las mismas más que nada un acompañamiento en el sufrimiento, en esa dolencia que por ahí tienen las personas que están en esa situación”.

El tren hospital
“La Fundación Alma tenía más de 30 años; era un tren hospital de niños que viajaba por el interior, tenía 10 destinos fijos y viajaba todos los años a esos destinos y así tantos años que en ellas tenía historias clínicas de los hijos de las personas que habían atendido el tren y había una conexión muy especial porque eran lugares que íbamos y tenían mucho flujo porque era donde pasaba el tren y tenía mucho movimiento y pasábamos por ciudades fantasmas por decirlo y era un trencito que con tres vagones: el primero era la cocina y un comedor; el segundo eran las habitaciones y el último estaba todo equipado como un hospital; tenía consultorio de odontología, de rayos, consultorio de enfermería. Entonces nosotros viajábamos enganchados al Belgrano cargas, imagínate, tardábamos muchísimo porque íbamos a 10 kilómetros por hora, tardamos 4 días para llegar pero era un lindo momento porque uno se va conociendo con el equipo que después ibas a trabajar.

La gente se iban preparando todo el año porque venían de afuera a vernos así que había un ida y vuelta con la comunidad, hermoso, organizaban peñas, bailes, partidos de fútbol, nos venían a tocar la puerta a la mañana y nos traían tortas fritas, algo increíble de verdad.

Lamentablemente en una ocasión se produjo un cortocircuito y se incendió uno de los vagones y nunca más lo pudieron recuperar porque obviamente era carísimo y no había digamos nadie que pusiera el dinero. Todo era voluntario. Aún después de que el tren dejara de ir, nosotros nos pedíamos vacaciones para ir y el intendente del lugar que tenía muchas ganas que vayamos, mucha necesidad nos ayudaba, entonces nosotros viajábamos por nuestra cuenta en colectivo e íbamos a atender y nos alojaban en la escuela. Tengo un montón de cariño por la ciudad y decidí quedarme acá en el norte” – concluye.

La Dra. Mercedes
“Acá, en San Lorenzo, atiendo en el centro de salud, acompaño al agente sanitario a vacunar, vamos a ver a los bebés recién nacidos a la casa, hacemos deberes con las familias en la escuela. Estas actividades son las que me gustan. Trabajo en un barrio súper vulnerable porque pedí trabajar en un lugar así. Lo que más se ve honestamente son situaciones de niños judicializados por situación de violencia o porque los padres están presos y digamos la realidad es más feo en este lugar. Hay mucho tráfico de drogas, de prostitución, es un barrio bastante complicado en varios aspectos y está a la costanera de un río. Así que también tenemos toda la parte de contaminación ambiental y las infecciones que vienen por no tener agua potable, las construcciones son bastante precarias y el piso es de tierra. Así que hay que abarcar ante todo esa realidad. El hecho de estar cerca de la capital nos permite conseguir cualquier cosa que necesiten para poder derivarlo al hospital que queda cerca también.

La provincia me encanta, el paisaje, el clima, la música, la gente es muy amable. Es como la forma que encontré de colaborar o por lo menos con la suerte a veces que uno siente que tiene de afortunado y para poner un poquito el equilibrio en el mundo y esperando poder seguir con esto”.

Los afectos en Mercedes
“La verdad que mis afectos más profundo como mi familia están ahí, en Mercedes; mis amigos. Nací y viví en la calle 30 entre 25 y 27, ahí vivimos toda la vida mientras estuve en Mercedes. Después fui al jardín Mi Casita que estaba en la calle 25 y 34 y después empecé la escuela en Misericordia que me quedaba recerquita, a dos cuadras. Soy promoción de Misericordia 2002. Siempre me costó un montón el trance de Mercedes a Buenos Aires, inclusive, me acuerdo, que como 4 años que estaba en Buenos Aires y seguía yendo todos los fines de semana a Mercedes. Salía a las 8 de la noche rumbo a Buenos Aires los domingos. Por supuesto, siempre el domingo estaba melancólica. Tengo mis padres y dos hermanas por el mundo por eso también en parte creo que terminamos así porque mis hermanas, la más grande que se llama Josefina está ahora viviendo en Barcelona; estudió hotelería y turismo y se fue; estuvo en Australia dos años; en Nueva Zelanda; después estuvo en Inglaterra y ahora está en Barcelona.

Aprovecho para mandarles un saludo a mis papás y para mis hermanas y para todas mis amigas del Colegio Misericordia, mis profesoras que tengo el mejor de los recuerdos y que también todas esas personas fueron las que me ayudaron a construir el camino que hice y lo que soy yo ahora, así que a esas personas, mil gracias”- concluye.

Anuncio

Más Leidas

La Verdad Mercedes | Dirección Calle 22, Nº 745, 6600 Mercedes, Bs. As. Argentina | Tel: 54-236-4633465 / 4633610 © 2019 Registro de Propiedad Intelectual Nº 06971444
Edición Nº 868 Director:​ Cdor. Fernando Gastón Ratto | Propietario:​ Arzobispado de Mercedes-Luján