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OSCAR ALFREDO “BICHO” RUDONI: “Mercedes es la puerta abierta, la vereda, el juego de la tarde con los chicos”.

MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

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Llegó a Mar del Plata a los 17 años acompañando a sus padres que cambiaron de ciudad buscando tener un mejor trabajo, una mejor vida. De esto hace ya 50 años pero como él lo expresa claramente nunca cortó el lazo con Mercedes. “Todos los mercedinos que yo conozco acá están atados a Mercedes, tienen el hilo invisible puesto en Mercedes”.

Mercedes, su patria.
Oscar empieza a relatar su historia en Mercedes con mucha pasión: “Pasé la infancia y la adolescencia en Mercedes que es la mejor etapa del hombre. Hay algunos que dicen que la infancia es la patria del hombre y Mercedes es mi patria, es mi país. Ahí me crie, ahí recibí mis primeras formaciones. Yo nací y vivía en la calle 20 número 930 entre 37 y 39. Fui primero al Colegio San José primero inferior y primero superior y después pude entrar a la Escuela Normal que estuve desde segundo grado hasta la mitad de cuarto año que me vine a vivir a Mar del Plata”.

“La verdad yo tengo una buena vida pero lo de Mercedes fue la mejor etapa de mi vida porque es la formación de uno”- afirma Oscar.
“Mercedes es la puerta abierta, la vereda, el juego a la tarde con los chicos en el invierno que hace poco frío y en el verano que el sol pega fuerte, la pileta del Club Mercedes, el parque, hay un montón de cosas que me remiten a Mercedes. Y más grande los cumpleaños de quince y terminarlos en la plaza enfrente de la Municipalidad con todos los amigos hasta que saliera el sol y en algunas oportunidades hasta hemos ido a misa. Eso es impagable.

Y el olor a tilo, todo eso me ata a Mercedes, me da la unión de mi vida a Mercedes, a pesar que hace 50 años que vivo en Mar del Plata. El otro día hablando con mi mujer que es marplatense de cuarta generación me dice: «para mí Mercedes es el patio de tu casa» porque cuando vamos a Mercedes y vamos seguido- me dice- veo las calles y te veo a vos en bicicleta disfrutando y es cierto, Mercedes es el patio de mi casa; ya te dije la puerta abierta y la vereda es un símbolo para mí.

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Vivía a tres cuadras de la policía, me acuerdo de la feria de la 24 y 37 que iba con mi mamá y una vez mi viejo que era hincha de Independiente y yo de Boca me llevó que estaban los jugadores de Boca y me saqué foto con Marzolini, sería en la década del 60, llevé una pelota de fútbol y me la firmaron y la llevé a la feria y me la querían comprar, me acuerdo patente de eso.

Yo era muy chico pero me acuerdo mucho de la feria. Me acuerdo del depósito de cereales de Llanos, de la mimbrería que había enfrente, de la zapatería que había en la misma cuadra de mi casa que el zapatero tenía una foto de Brasilia, estamos hablando del año 62 o 63; me asombraba la arquitectura, la forma, y era un matrimonio que no tenía hijos y un poco todos los chicos del barrio éramos hijos de ellos; íbamos a ver televisión a la casa de él, muy buena gente. Mis vecinos eran Meretta, Pacheco, Bozzini, Pavolini, Ibarzábal, García, Meca, había una familia llamada Minadevino, Daniel Berro mi primer amigo, el almacén de los turcos como le decíamos nosotros que se ofendieron mucho porque alguna vez les pedí si tenían alguna estampilla de Turquía y me dijeron «nosotros no somos turcos somos sirio libaneses.» Pero acá todos son gallegos, todos son tanos y todos son turcos.

En la 39 estaba la maestra de dibujo, la Srta. Hebe, también en la 18 y 39 había una peluquería donde yo iba siempre; ese era el barrio.

Los primeros años a la Escuela Normal iba en la cucaracha de Cosi que la tomaba en la 39 y 22 manejada por el Sr. Bianchi que nos tenía bastante al trote. La cucaracha era una institución, íbamos siempre los mismos yo subía y me acomodaba, pagaban los viejos por mes el boleto.

Al Colegio San José, en cambio, me llevaba mi vieja caminando los primeros dos años haciéndome recitar las tablas desde que salía de casa hasta que llegaba al colegio. Ahí fui a la mañana, los amigos de primaria fueron el gordo Tornatore, Calloni, Elisa Uncal, los Morrow, Roberto González, Mabel Lassi, Urpianello. Después a Normal fui a la tarde y después ya más grande era como la patota, venía la flaca Otamendi que vivía dos cuadras más arriba de casa, Alejandro Cornejo, pasábamos por lo de Armando González, y llegábamos todos juntos al colegio y después de vuelta también íbamos dejando gente por el camino. Hugo Farina, Calderón, la flaca Uncal, el último que llegaba era yo que vivía más lejos. Nélida Beyer fue compañera mía de primeria y secundaria; es increíble las cosas que me atan a Mercedes como el grupo de la promo’ 71 que hace cuarenta y pico de años que nos estamos reuniendo casi todos los años una o dos veces, siempre estamos en comunicación, realmente es increíble, en cambio yo cuando terminé acá la secundaria nunca me reuní con ningún compañero. Me quedaron dos amigos acá pero nunca me reuní, lo de Mercedes es increíble. Quina Gorrese, compañera de primaria, la flaca Gorrese, es toda energía, toda alegría, haciamos los asaltos en la casa de ella que quedaba en la 38 y 31. A Armando González lo conocí en el verano entre tercer y cuarto grado porque iba al colegio n° 2, nos conocimos en la pileta y se hizo tan amigo mío que la volvió loca a la madre para que lo anotara en el Normal, entró en cuarto grado y desde ahí llegó a quinto año. Él es un referente de la promo’ 71, que es el que nos junta, el que nos une, el que organiza todo, un gran amigo.

El apodo “Bicho”
“Mi mamá me puso el nombre, mi abuela me puso el sobrenombre, me puso Oscar Alfredo Alberto, y cada vez que hago un trámite me acuerdo de ella muy bien porque no entra en ningún formulario. Y mi abuela, como yo nací en mi casa ochomesino, chiquitito, o sea un kilo ochocientos de carne dijo: «es un bichito» y ahí quedó para toda la vida. Cuando me preguntan por qué te dicen “bicho”, yo digo «por lo bonito».

Con respecto a mi familia por el lado de los Rudoni solo tengo a “Pocha” con la cual tengo mucho contacto en los últimos años de quién soy primo hermano y después por el lado de los La Placa tenía a mi tío Obdulio que falleció, muy presente con nosotros, a Mabel, a Graciela, a Raquel, a Alicia, a Lulo La Placa.

La vida en Mar del Plata. ¿Cómo fue cambiar de ciudad a los 17?
“Al principio la experiencia no fue nada buena, yo venía de un colegio donde éramos 35 alumnos en el aula: 25 mujeres y 10 varones. Mi viejo me quiso anotar acá en el Colegio Nacional pero no había vacantes, entonces me dijo del Normal pero me quedaba muy lejos de mi casa y aparte eran todas mujeres así que me anotaron en un colegio privado que en el aula había más o menos veinte chicos una cosa así; el día que entré al colegio era como si me hubieran puesto de florero arriba del escritorio, no me dieron ni cinco de pelota, una sociedad muy cerrada, toda gente de afuera. Mar del Plata se nutre mucho de gente de afuera pero es algo muy frío, la verdad que el golpe fue muy duro.

La pasé mal los primeros meses, después todo se fue acomodando, de hecho de ese colegio me quedaron dos amigos para toda la vida. Me quedaba la mitad de cuarto y todo quinto, el último año ya fue mucho mejor. Era un colegio que juntaba a todos los alumnos que venían de otros colegios, era muy buen nivel de profesores, directores, pero no era a lo que yo estaba acostumbrado.

Después que me recibí pensaba estudiar abogacía pero en los años previos en quinto año me relacioné con un amigo de Mercedes Carlitos Fiasche que vivía en Mercedes y se había venido a Mar del Plata y estaba estudiando arquitectura; después descubrí que la arquitectura me gustaba muchísimo y empecé a estudiar arquitectura, lo hice hasta que me tocó la colimba y después quise retomar pero no lo pude hacer. Pero no son deudas pendientes. No lo pude hacer porque por supuesto no lo quise hacer. Le echo la culpa a nadie más que a mí.

Después a los 21 me puse de novio de quien es mi esposa hoy; hace nada más que 45 años que estamos juntos e iniciamos un negocio juntos a los 23 años que era una vidriería porque un pariente de mi mujer era vidriero y quería dejar el trabajo y no tenía quién lo tomara y nosotros queríamos tener un negocio, no sabíamos nada del tema y tuvimos la suerte de poder habilitar un local más o menos céntrico y abrimos la puerta para poder empezar a laburar desde el primer día y finalmente estuvimos treinta años con ese oficio en el mismo local”.

Así como heredaron el trabajo también lo dejaron en buenas manos cuenta Oscar: “nosotros no tenemos hijos pero tenemos un montón de sobrinos a los cuales se los ofrecí pero ninguno estaba en la onda por su profesión, su trabajo, así que se lo dejamos a uno de los empleados que hacía 20 años que estaba con nosotros y él siguió con ese trabajo.

Yo ahora estoy retirado pero sigo en actividad porque vivimos de algunas propiedades que tenemos en alquileres y estoy en la parte de conservación, hago de todo. Estoy completamente activo a pesar de que cumplí 67 años- dice Oscar.

En Mercedes están los recuerdos y los amigos
“Hablábamos con mi mujer el otro día y me decía: “qué hacés si me pasa algo a mí” y yo le decía convencido: “me vuelvo a Mercedes porque ahí tengo los amigos”.

Me acuerdo de una monja en el Colegio San José en primero inferior que se llamaba Sor María del Huerto; el amor que tenía esa monja hacia mí era indescriptible, lo que me ayudó, me apoyó.

Después de la Escuela Normal tengo un muy buen recuerdo de una maestra suplente de cuarto grado que fue un sol para nosotros, y del colegio secundario me acuerdo de la profesora de matemática que era muy buena que era la “Pata” González que es la madre de mi amigo Roberto, y también me acuerdo del “Pollo” Urrutia. Un señor profesor que en primer año nos planteó las cosas cómo iban a ser y tuvo una coherencia y una manera de explicar la historia que nunca la vi. De “Pety” Dulevich también me acuerdo mucho y me acuerdo mucho de la profesora de geografía que era la directora del colegio que nos hacía hacer un mapa y te hacía dibujar todos los ríos con sus afluentes y no te equivoques un décimo donde iba el recorrido porque no te aprobaba pero era muy muy buena profesora. Me acuerdo también mal de algunos que no me gustaban pero no los voy a nombrar por delicadeza”-comenta Oscar.

“Modart en la noche”
Oscar nos cuenta su pasión por la radio como oyente y un programa que marcó a toda una generación: “Modart en la noche” era el programa de radio, lo presentaba Pedro Aníbal Mansilla, y pasaba todos temas inéditos, música de los Beatles que no había salido acá; de los Rollings Stones entre otroa. y de Joe Cocker dos años antes que salieran acá, no como ahora que salen en Europa y acá simultáneamente, y tenía que venir el disco, tenía que promocionarse, tenía que distribuirse, y yo iba por todas las disquerías a preguntar por esos temas y me miraban con una cara que no entendían absolutamente nada. También pasaba mucha música soul. Ese programa iba desde las once de la noche hasta las cuatro de la mañana y me ponía la radio abajo de la almohada y me dormía con «Modart en la noche». Mancini también pasaba temas de Almendra; no sabés la calidad del programa- cuenta emocionado. Con Lulo lo que hacíamos era que como él tenía una radio de súper alcance, grabábamos temas que pasaba la BBC o laguna cosa así, temas de Tom Jones, y cuando él venía a dormir a casa lo escuchábamos juntos, era una selección musical increíble porque yo soy fanático de los Beatles, pero hoy estoy en el blues, en el jazz, todo gracias a Frank Sinatra y los Beatles y a ese programa que era impresionante la música que pasaba. Y yo en la vidriería mientras trabajaba me encerraba en mi taller con la radio a full”-recuerda Oscar.

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