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VOULET RODRIGUEZ: “Mercedes es mi ciudad del alma”

Se fue a vivir a la ciudad de 25 de mayo en el año 88 siguiendo un amor, pero como ella dice en la vida todo empieza y todo termina, nada es para siempre. Sin embargo decidió quedarse en la ciudad, aunque no se terminó de acostumbrar nunca al lugar: “vivís en la ciudad, la gente es divina, un montón de satisfacciones he tenido, pero tus afectos están en otro lado”. Además de su pasión por la música, se dedicó a la docencia como maestra jardinera y profesora de música. Tiene un hijo, César, de 17 años.

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MERCEDINOS POR EL MUNDO POR FERNANDO PACHIANI

Los años en Mercedes
Voulet (Raquel) se emociona al empezar a hablar de sus años en Mercedes: “Tuve una infancia divina, una juventud hermosa, unos padres divinos, y he cantado toda mi vida por suerte, hermosa la infancia. Y la adolescencia con todos los avatares de los problemas que hemos tenido pero los llevamos como pudimos en esa etapa de nuestra vida.

Los primeros años de colegio fui a la Escuela Parroquial, de esa etapa tengo unas amigas espectaculares como Roxana Cores, Adriana Altamirano, Graciela Carracedo, Agustín Espil, “Paio” Paladini, Mariano Ferreiro, Gustavo Asenzo, “el flaco” Cubelli, “el inglés” Maggiollo, Eduardo Bidart, Lía Domínguez que es una íntima amiga mía y después en quinto grado me pasé al Colegio Misericordia.
De la etapa de Miseriocordia, recuerda que jugaban mucho al vóley. “Fuimos campeonas provinciales de voley con el colegio – dice, teníamos un equipazo; la profesora era Dorita Mayor y mis amigas compañeras Claudia Révora, Irene Mazzocchi, Tina Apesteguía, Vivi Lusello, Lucía Bonafina, Virginia Pecorelli, éramos un montón pero buenísimas.

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Nosotras somos muy amigas y compañeras, una barra divina tenemos. Ahora nos “vemos” por videollamadas y tenemos un grupo que nos comunicamos todos los días. Así permanentemente yo estoy en Mercedes, todo lo de Mercedes es mío.

Lo que puedo decir con respecto a mis amigas, que mi padre me decía: “vos tenés que tener amigos en la vida” porque él era muy amiguero también, somos muy compañeras en las buenas y en las malas; salimos, viajamos, jamás nos dejamos de ver, me han acompañado toda la vida con mi profesión de cantar, nunca me dejaron sola, porque es una profesión bastante brava.

En Mercedes están mis amigas, mis afectos. Lo primero que hago es ir a Mercedes a ver a mis amigas aunque ellas vienen acá también. Voy a Mercedes y me quedo para los cumpleaños, para los eventos. Familia en Mercedes me queda mi primo hermano “Pekin” Mirés y Ana María Buzzalino; son dos primos hermanos que tengo en Mercedes. Yo saludo a todo mi querido Mercedes, mi ciudad del alma que me vio nacer, y a mis amigas, mis amigos, amo esa ciudad por los afectos que tengo”.

“No cantes más, loca”
“Yo nací cantando –afirma. Una vez cuando íbamos en el auto con mis padres yo no sabía hablar y ya decía «sube sube la espumita» porque cantaba las propagandas en el auto y a veces me hacían callar; “no cantes más loca, pará un poco”; tendría tres años; y después cuando fui un poquito más grande que ya tocaba la guitarra con 6 años por primera vez me grabó, en una casetera de cinta de esas que daban vueltas, el papá de Gisela San Pedro, “Cacho” San Pedro y quedó esa grabación cantando yo de muy chiquita.

Mi mamá tenía farmacia en la esquina del hospital Dubarry y entonces a mitad de cuadra vivían Velcha y Yaya Gallasso y la mamá de ellas que se llamaba Yolanda era una eximia maestra de música, de guitarra y piano, y como amaba tocar la guitarra empecé a los 5 años en lo de Gallasso, y en el conservatorio Fraccassi me recibí de profesora de guitarra a los 12 o 13 años, no dejaba de ir ni un día, uno no se daba cuenta de muy chico el valor que podía tener una cosa así, yo tocaba la guitarra y cantaba y listo dale que va.

En todas las fiestas del colegio decían “que cante Voulet”. Cantaba mucho “El corralero”, una canción de Hérnan Figueroa Reyes que Florencia Belgrano siempre me la pedía, o “Canción con todos” de Armando Tejada Gómez y César Isella, y recuerdo que de León Gieco cantaba mucho “Hombres de hierro”, en esa época vivíamos en una revolución, cantábamos todas canciones de protesta y todas esas cosas.

La primera vez en un escenario
“Subirme a un escenario por primera vez fue a los doce años en Chivilcoy que me llevaba Susana Mazzocchi, la mamá de Irene en su Ford Falcon. Fue por primera vez en un concurso y después concursé siempre para el colegio porque había actividades culturales como las que se hacen ahora, antes también se hacían esas cosas y concursaban 17 ciudades de la provincia, parecido a los que soy hoy los juegos bonaerenses, pero en el jurado a mí me tocó Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez por ejemplo; esos jurados iban a estos festivales.

Ahí la primera vez canté “Canción con todos”, “Alfonsina y el mar” y “Mujer niña y amiga”.

Con los años le hice coros a Raúl Porchetto toda la vida, con Raúl tengo los mejores recuerdos, es mi vida, porque he ido a todos lados con él. Luego estuve en Buenos Aires cantando, de grande me fui a Europa con el tango donde me fue muy bien porque aceptan muchísimo el tango y les encanta ver un argentino cantar tango.

También he cantado con un montón de bandas divinas, que había algunas under, con un montón de músicos excelentes, con los Vox Dei, para ensayar con ellos me iba a Quilmes a ensayar, yo la pasé bomba, el que no la pasaba bien era mi papá que no le gustaba, los veía diferentes a los músicos. Mi mamá, en cambio, me apoyaba, le encantaba, pero igualmente después cuando pasaron los años mi padre no dejó de seguirme tampoco, con la música él casi te diría hacía de manager. Fue un excelente representante mi papá”.

“Pasé por diferentes géneros musicales – agrega – porque a mí me encanta todo: el blues, el rock, el jazz, el tango y la música infantil. Yo estoy cómoda con todos incluido el folklore que me encanta. Yo siempre salgo a cantar, a veces me acompaña una banda y a veces no y si no yo agarro mi guitarra. Cuando hago función de tango me acompañan dos amigos de 25 de mayo que tocan divinamente el piano y el charango y hacen un show divino y yo me engancho y cantamos y eso está muy bueno”.

Música para niños
«El Rock de las Hormigas» es el primero de los cinco libros ilustrados con sus canciones infantiles que presentó hace unos tres años en el Museo de Arte de nuestra ciudad, junto a Joaco Romero. Se trata de una colección titulada “Melodías para Imaginar”. El proyecto nació con la convocatoria de Ana Folgueira que le propuso editar las canciones que compuso hace más de veinte años. “Fue como volver a hacerlo diferente, modernizado, remixado y estuvo buenísima esa presentación, salió muy lindo”- recordó.

Actualmente soy viajera de libros con otra amiga, viajamos al norte, tenemos un proyecto y vamos dos veces por año a entregar material de libros, lápices de colores, todo lo que necesitan en el norte profundo. Y como estoy conectada con todas las escuelas y jardines rurales se hizo un proyecto para que los niños no se queden sin ver aunque sea a través de un teléfono algún proyecto, entonces hice canciones, las comparto, las canto, hago “vivos” en mi casa, con títeres les hago las representaciones de mis canciones y después las canto y eso es como que te alegra el alma.

Como viajeras de libros vamos a Jujuy, Santiago del Estero y Salta. Se pensaban hacer varios libros pero este año pasó esto y vamos a retomar el año que viene si Dios quiere con “La bruja Malala” o “Quién quiere ir a jugar al circo” y alguna canción mía también que iban a ser como cinco libros con canciones infantiles de mi autoría también”.

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